jueves, 26 de enero de 2012

Abada (I)

Nos encontramos ante otro lusismo que significa rinoceronte hembra y que forma parte del callejero madrileño. Pero antes de que esta palabra entrara en nuestro idioma y se quedara entre nuestras calles, junto a la Gran Vía, hay una historia en dos capítulos bastante curiosa alrededor del paquidermo así llamado y su llegada a Europa.



 
El rinoceronte. Alberto Durero, 1515. Grabado. Museo Británico.

El primer ejemplar de rinoceronte indio visto en Europa desde los tiempos del Imperio romano fue el que llegó a la corte del rey Manuel I, el venturoso, un 20 de mayo de 1515 en Lisboa. Fue un intercambio de regalos diplomáticos entre el sultán Muzafar II y Alfonso de Alburquerque, gobernador de la india portuguesa quien decidió embarcarlo a Lisboa. Tras un viaje de ciento veinte días, el animal y su cuidador desembarcaron junto a la torre de Belém causando el lógico asombro al ser considerado hasta entonces una criatura legendaria que aparecía en los bestiarios junto al unicornio.

Continuando la tradición del rey Manuel I de hacer regalos exóticos al Papa León X a cambio de privilegios (actuación normal en la época y que hoy llamaríamos "tráfico de influencias") el rinoceronte fue nuevamente embarcado en diciembre de 1515 junto a una comitiva deslumbrante similar a la famosa del año anterior con la variante de elefante blanco indio. Esta historia es muy parecida a la narrada en la novela de José Saramago El viaje del elefante, acaecida durante el reinado de Juan III, hijo de Manuel I, con viaje por tierra y mar y con Viena por destino final. 

A su paso por Marsella, la curiosidad el rey Francisco I de Francia hizo que la comitiva tuviera que desembarcar en una isla cercana el 24 de enero de 1516 para ser admirada por el rey. Finalmente el barco naufragó durante una tormenta frente a la costa de Liguria donde el rinoceronte no pudo ser rescatado y murió ahogado. Aún así, su piel fue disecada y, rellena de paja, llegó por fin a Roma.



Gárgola-ménsula con rinoceronte en la Torre de Belém.

Estos hechos son recordados en una de las gárgolas o ménsula de la Torre de Belém, inspiraron la novela El rinoceronte del Papa de Lawrence Norfolk (de la que Saramago sería conocedor), las surrealistas escenas del rinoceronte en E la nave va de Federico Fellini, el famoso grabado de Alberto Durero, ...



Fotogramas de E la nave va. Federico Fellini. 1983
Fuente: maquinariadelanube.

La imagen de Durero de 1515 se basa en una descripción escrita junto a un boceto realizados por un artista portugués desconocido cuando nuestro protagonista llegó a Lisboa. Nunca vio Durero al rinoceronte real y a pesar de las imprecisiones anatómicas se dice que probablemente ninguna otra representación de un animal ha ejercido una influencia tan grande en las artes.


Sucesivos grabados del rinoceronte de Alberto Durero.

El segundo ejemplar de rinoceronte vivo en Europa no se volvió a ver hasta la llegada de nuestro siguiente protagonista a la corte de Felipe II en 1581 dejándonos el nombre de Abada y su calle en Madrid. Historia igualmente curiosa que veremos en la próxima entrada.

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