miércoles, 18 de diciembre de 2013

Santa Engracia

  

En tiempos del emperador romano Diocleciano (285-305) se produjo una de las más crueles y violentas persecuciones a los cristianos. El Emperador envió como prefecto  de Hispania y gobernador de Caesaraugusta (actual Zaragoza) al cruel Daciano, quien hizo mártires a muchos cristianos que no renegaron de su fe.

Uno de estos mártires fue Santa Engracia, joven noble cristiana, nacida en Brácara Augusta (actual Braga, Portugal), provincia de Gallaecia, el año 285. Santa Engracia había aceptado desposarse con un jefe militar romano que vivía en el Rosellón de la Galia al que sus padres habían elegido, según la costumbre de entonces.


Con ese fin emprendió un largo viaje desde el actual Portugal acompañada de un numeroso cortejo de dieciocho caballeros, parientes y familiares suyos, cuyos nombres eran Lupercio (su tío), Optato, Suceso (su criada), Marcial, Urbano, Julio, Quintiliano, Publio, Frónton, Félix, Ceciliano, Evencitcio, Primitivo, Apodemio, Maturio, Casiano, Fausto y Jenaro (estos cuatro últimos tenían por sobrenombre Saturninos) para encontrarse con su prometido y contraer matrimonio cristiano con él.
 
Santa Engracia iba feliz porque tenía la certeza de que se cumpliría una revelación que había tenido, según la cual en ese viaje sufriría el martirio en defensa de su fe cristiana.

Al llegar a Caesaraugusta supo que, por orden del gobernador Daciano, cientos de cristianos eran sacrificados en la plaza pública. Santa Engracia se presentó, guiada sin duda alguna por el Espíritu Santo, junto a su séquito ante el gobernador y le reprochó con valentía su cruel e inhumana conducta.

El gobernador, desoyendo los reproches de la dama, intentó, con halagos y promesas, que renegase de su fe, recibiendo de ella la más firme negativa, pues Santa Engracia permaneció firme en su amor a Jesús.

Daciano se sorprendió ante la actitud enérgica de aquella bella dama de dieciocho años y ordenó furioso que la torturasen, junto a su valiente séquito, con una saña y crueldad inaudita al ver que su fe se mantenía firme.

La arrastraron por los cabellos tirada por un caballo, luego la azotaron en una columna que se conserva en la cripta de Santa Engracia en Zaragoza, con garfios le destrozaron todas sus carnes y, finalmente, viendo que aún conservaba su vida alabando y cantando al Señor, el tirano ordenó que le clavaran en la frente un clavo al rojo vivo para rematarla el 16 de abril del 303.

Con su heroico ejemplo, sus dieciocho acompañantes mostraron una actitud similar ante el tirano y este, airado, ordenó también que fueran degollados.

Los restos de Santa Engracia y sus dieciocho compañeros mártires reposan en la Cripta de la Parroquia de Santa Engracia de Zaragoza.


EN LISBOA Y EN MADRID

Las dos ciudades comparten el topónimo de Santa Engracia con unos orígenes urbanísticos muy similares.

La parroquia de Santa Engrácia de Lisboa fue creada en 1569 tras su separación de la de Santo Estêvão de Alfama. Sus terrenos se extendían por una zona rural de los arrabales (entre los barrios de Olivais y Santo Estêvão), extramuros de la muralla fernandina (1375) y junto a una de sus principales entradas, la Puerta de Santa Cruz.

Con este motivo, la infanta Dª María (1521-1577), hija de D. Manuel I, mandó construir en 1569 una iglesia en el lugar donde más tarde se levantaría la iglesia barroca de Santa Engrácia, actual Panteón Nacional desde 1916.

Panteón Nacional de Santa Engrácia.
Lisboa. Foto: Pessoas en Madrid


Por su parte, el madrileño barrio de Chamberí dedica a Santa Engracia una de sus principales calles. El barrio se sitúa sobre las tierras que durante la edad media pertenecieron a la Orden del Temple hasta su disolución a principios del siglo XIV.

Posteriormente pasarían a formar parte del Consejo de Fuencarral. Por esa época, estos terrenos estaban cubiertos de bosques y eran utilizados por miembros de la Corte para realizar cacerías.

Esa situación perduró hasta el reinado de Carlos I, momento en el que se empezaron a talar los bosques convirtiéndolos en dehesas y posteriormente en tierras de secano y eriales, a excepción de algunas huertas cercanas a arroyos, como los de San Bernardino, la Castellana, Cantarranas y Maudes.

Las huertas de Santa Engracia, Eloina y la huerta de España se explotarán hasta principios del siglo XX, manteniéndose la toponimia de estos lugares para dar nombre a alguna de las nuevas calles proyectadas para el ensanche de Madrid de 1857.
 

Inicio de la calle Santa Engracia (hacia el N-O) desde la plaza de
Alonso Martínez. Anteproyecto de Ensanche de Madrid. Plan Castro


La actual calle de Santa Engracia coincide con el histórico camino de Hortaleza, prolongación de la calle homónima que, al atravesar la cerca de Felipe IV por la Puerta de Santa Bárbara, pasaría junto a las huertas de Santa Engracia.

Puerta de Sta. Bárbara y camino de Hortaleza. Plano de Teixeira.

El 28 de marzo de 1939, tras la Guerra civil, el Ayuntamiento de Madrid cambió el nombre de ciento veinticinco calles y, pese a ser una santa cristiana y el nuevo régimen  autoproclamarse católico, la calle de Santa Engracia pasó a ser de Joaquín García Morato, as de la aviación nacional. En 1981, el Ayuntamiento de Madrid devolvió el nombre antiguo a veintisiete de estas calles, entre ellas a Santa Engracia.


AGRADECIMIENTO
A Antonio R. Rubio Plo, autor del magnífico blog Mundos de Cultura y Fe, por obsequiarnos con este ejemplar personaje.

10 comentarios:

  1. Hola Antonio:
    Nuevamente nos descubres una conexión luso-madrileña, aunque para mí el descubrimiento ha sido total, pues desconocía el origen portugués de la santa. Tremenda su historia. Gracias por darla a conocer.

    Abrazos, Jesús

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    1. Hola Jesús,
      He tenido mis dudas sobre esa "conexión" que está un poco "pisuerguizada" y por eso he insistido en fechas y provincias romanas. Engracia era de Braga, por aquel entonces, Gallaecia. Por cierto que ahora los independentistas gallegos reivindican el territorio de Gallaecia, que llegaba hasta el Duero (Oporto). ¡Toma ya!
      Gracias a ti y un abrazo

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  2. Hola Antonio. Para mi también ha sido un descubrimiento, tanto el origen de la santa, como su azarosa peripecia, a manos de la intolerancia religiosa.
    Excelente exposición de datos, comparando sus advocaciones, tanto en Portugal, como aquí, y la historia de la calle que lleva su nombre en Madrid.
    Ah! y felicidades por los dos añitos!
    Que tengas unas Felices Fiestas, y un...mejor año nuevo.
    Un abrazo.

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    1. Hola José,
      Muchas gracias por la doble felicitación.
      En Zaragoza, donde es patrona la Santa, veneran sus reliquias y las de los "innumerables mártires", que así llaman a sus 18 acompañantes.
      Una feliz Navidad para ti también y los tuyos.
      Un abrazo.

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  3. Hola Antonio, ¡menuda historia tremebunda! qué mala es la intolerancia!
    La foto del Panteón es preciosa, da gusto verla, sobre todo un día como hoy, tan lluvioso en Madrid.
    Me ha gustado mucho el análisis urbanístico de las dos ciudades.
    Un abrazo

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    1. Hola Mercedes,
      Si que es mala y sigue ocurriendo hoy día, quizás no al modo de Daciano, en países tan próximos como Egipto.
      A propósito de la foto, alrededor del Panteón, en sus explanadas, se monta todos los domingos del año una especie de "rastro" muy típico que llaman "feira da ladra" (feria de la ladrona). Allí hay de todo y he encontrado cosas muy curiosas.
      Un abrazo

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  4. Hola Antonio,
    La historia que nos cuentas es tremenda...
    Para compensar me pongo a recordar las maravillosas vistas desde la terraza del Panteón,- mejor en un día de sol como el de la foto tan bonita que insertas-, en día de " Feira da Ladra " desde la terraza observas el bullir del mercadillo...¡ Muy recomendable !.
    ¡ Feliz Navidad para todos, pessoas o personas o mitad y mitad !.Mis mejores deseos para todos para el año Nuevo.
    Un abrazo.

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    1. Hola Teresa,
      Como bien dices, desde la terraza de S. Vicente de Fora hay unas vistas excepcionales. Es otro de los "miradouros" privilegiados de esa bonita ciudad.
      ¡Feliz Navidad y año nuevo a vosotros también!
      Abrazos

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  5. Gracias por dar a conocer la historia y el recuerdo de santa Engracia. Su muerte se inscribe en la terrible persecución de Diocleciano a principios del siglo IV, siendo su ejecutor el prefecto Publio Daciano, que aparece también en otros relatos de mártires de ese momento: santos Justo y Pastor, santas Justa y Rufina, san Vicente...
    Faltaban pocos años para el edicto de Milán (313), que daría la libertad religiosa a los cristianos por obra del emperador Constantino. Pero no fue solo una cuestión de intolerancia religiosa. La muerte de Engracia en Caesaraugusta, camino de la Galia, puede verse también como una consecuencia de la denuncia de las arbitrariedades de un tirano, algo que siempre debe denunciar un cristiano coherente, aunque esto no suponga llegar a la sangre.
    Lo que me pregunto es cómo llegaría el culto de Engracia a Portugal, a no ser que la reina santa, Isabel, que también fue infanta de Aragón, lo introdujera en el siglo XIV. Queda esta cuestión para historiadores especializados.

    No menos curioso es que san Vicente, otro mártir de esta época, según algunos nacido en Huesca, esté vinculado a Portugal. Recordemos el cabo de san Vicente, el monasterio de san Vicente de Fora, en Lisboa, y el escudo de la capital lisboeta que también está relacionado con una leyenda medieval de traslado de los restos del santo.
    Feliz Navidad para todos y un buen año 2014

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    1. Hola Antonio,
      Gracias a ti por haberme dado las pistas de Engracia. Como apuntas, la lucha contra la tiranía no es un tema pasado o superado sino, bien al contrario, muy actual.
      S. Vicente tiene además una insuperable representación en los muy herméticos Paneis de S. Vicente, a los que algún día me referiré.
      ¡Feliz Navidad y mejor año para vosotros también!
      Abrazos

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